miércoles, 13 de julio de 2016

XILOGRAFIA EN COLOR



En la xilografía, dibujamos sobre una plancha de madera las figuras que queremos reproducir y después  las líneas trazadas las rebajaremos con una gubia, realizando surcos de diferentes  profundidades.

Al aplicar a la plancha tinta con un rodillo, quedará cubierta toda la plancha de tinta, a excepción de los surcos trazados con la gubia.

Al pasarla por el tórculo, el papel recogerá toda la tinta de la plancha y las figuras rebajadas quedaran del color del papel.

Si el motivo a reproducir está compuesto de varios colores debemos preparar diversas planchas para cada color, a excepción de los colores secundarios que forman parte de varias capas.






       En el caso de la xilografía siguiente: AMAPOLAS



Podemos contemplar las cuatro planchas que la componen.

Hay que advertir la importancia de MANTENER FIJO el papel durante el proceso de la aplicación de las cuatro planchas.








lunes, 4 de julio de 2016

AGUAFUERTE Y AGUATINTA


Sabemos que el aguafuerte es una técnica de grabado que reproduce los “surcos” generados por la acción de un ácido, en  las incisiones realizadas con un punzón sobre una plancha metálica. 

La profundidad de dichos surcos, permitirá que la cantidad de tinta que queda en ellos sea mayor o menor y en consecuencia se obtendrán ciertos matices en la estampación. En el resto de la plancha donde no existan “surcos”, no permanecerá la tinta y por tanto la lámina no presentará ninguna tonalidad.

 

Un ejemplo es el que figura en la siguiente imagen.



Si a la plancha anterior aplicamos una fina capa de resina, conseguimos cubrirla con un material que es poroso y que permitirá el ataque del ácido en los poros. 

Si cubrimos con laca de bombillas las zonas que no queremos sean atacadas por el ácido e introducimos en éste la plancha  durante un pequeño periodo de tiempo, se producirá en las zonas de la plancha no protegidas, una mordida uniforme del ácido, que al ser entintadas reproducirán unos matices equivalentes a la aguada o acuarela. 

Repitiendo el proceso, se pueden obtener diferentes tonalidades tal como se observa en la siguiente aguatinta.




miércoles, 22 de junio de 2016

PRIMEROS TRABAJOS






 
Después de practicar con la preparación de las planchas, aplicación de barniz,  etc,  llega el momento de la ejecución de un dibujo para someterlo al efecto del ácido, para lo cual hay que escoger un “motivo” y ¡ qué mejor que copiar a un gran artista!.
 
Para ello buscas una obra que en principio no tenga demasiada dificultad y decides que sea un clásico  al que admiras: Rembrandt.
Y ya tienes un modelo: 


Con el mayor cuidado tratas de reproducir todos y cada uno de los trazos del modelo y cuando consideras que está terminado, lo introduces en el  ácido, limpias la plancha del barniz, entintas y lo estampas.


Cuando lo observas, contemplas el siguiente resultado:

                                     

¡ Que ha pasado ¡ .  Pues que evidentemente tú no eres Rembrandt y que  aunque los trazos pueden ser parecidos, no tienen la intensidad, frescura y definición del original y en consecuencia se ha perdido su Arte.
 
La gran decepción significa el final de la intención de grabar ?.  Aunque en un principio piensas que sí, al final decides continuar, con la esperanza de mejorar con tiempo y paciencia.















































  







    








miércoles, 15 de junio de 2016

SENSACIONES DEL GRABADO




Cuando realizas un dibujo o una pintura, desde el primer momento y a lo largo de su ejecución vas contemplando el desarrollo de la misma. Los trazos o las pinceladas pueden verse y  en consecuencia tomas conciencia, favorable o desfavorable,  de cómo progresa tu obra.

Al ejecutar un grabado, debes efectuar previamente una serie de trabajos “artesanos” como son la preparación de la plancha o la aplicación del  barniz, que influirán de manera importante en el resultado final de la obra. Por otra parte la dificultad de plasmar sobre la plancha el dibujo invertido, cuyos matices son difíciles de apreciar, generan en el grabador una incertidumbre sobre el resultado de la obra. Si a ello añadimos el resto de trabajos posteriores; mordida del ácido, limpieza de la plancha, entintado de la misma y  presión del tórculo, hacen crecer la incertidumbre del grabador sobre el resultado de la obra.

Por fin y después de muchas horas de trabajo, retiras el tórculo del papel sobre el que se ha impreso en trabajo y puedes ver únicamente el reverso del mismo y aumenta la excitación






 Solamente en ese momento, en el que das la vuelta al papel, es cuando contemplas los resultados  “satisfacción o decepción”.